Lucha de felinos

Despertarte a las cuatro de la madrugada porque hay dos gatos mentándose hasta a los primos lejanos en el jardín, estar a punto de levantarte a mirar desde donde cojones se estaban insultando y no hacerlo en el último momento porque, tras haber leído algunos mitos y leyendas guaraníes los primeros días aquí y oyendo semejantes alaridos y gruñidos, no quieres romper la certeza de que no son otra cosa que dos gatos con luchas territoriales en el preamanecer.

Ha pasado.

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